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jueves, 20 de febrero de 2014

“... debemos mirar a una razón muy amplia, en la que el corazón y la razón se encuentran, belleza y verdad se tocan."




por Néstor Mora Núñez

No toda pobreza es santa, ni todas las riquezas son pecaminosas, pero así como la lujuria deshonra las riquezas, así la santidad recomienda la pobreza. (San Juan Crisóstomo, homilía “de divite”, ex Luca)

Desde que Judas Iscariote fuese “tesorero” de los apóstoles y criticara que la Magdalena derramara perfume a los pies de Cristo, siempre ha existido un entendimiento contradictorio sobre las riquezas y la Iglesia. Hay quien reclama pobreza a la Iglesia, pero lo que realmente desea es una Iglesia incapaz e irrelevante.

Hace unos días ha vuelto a aparecer esta polémica a través de la Catedral de Córdoba (España). Esta Catedral está dentro de lo que fue mezquita, que a su vez, fue construida encima de los restos de la basílica visigótica de San Vicente Mártir. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad, pero hasta el momento nunca se ha inscrito en los registros de la propiedad a nombre da nadie. Si ninguna institución reclama su propiedad, la Iglesia Católica la podrá reclamar a partir del año 2016.

Bueno, como la red es un lugar en donde todo se mezcla y opina, desde hace un tiempo existe una campaña denominada “Salvemos la Mezquita de Córdoba. Por una Mezquita-Catedral de todos” donde se solicita que “devuelvan la Mezquita de Córdoba a la ciudad". Dicha campaña ha recogido, hasta el momento, cerca de 78.000 firmas de personas de todo el mundo.

¿Qué sentido tiene esta campaña? Por una parte solicitar al gobierno regional que reclame la propiedad y la gestión del edificio. Pero además se indica que el Obispado está haciendo “continuados intentos de apropiación jurídica, económica y simbólica”. Para terminar de dejar las cosas claras, la campaña reclama:

1.- Que deje de emplearse institucionalmente sólo el término Catedral para referirse a todo el monumento.

2.- El reconocimiento jurídico de su titularidad pública.

3.- La gestión pública y transparente de la Mezquita-Catedral. Para las personas de otros países cuando se habla de gestión y titularidad pública se refiere a que el estado sea el que controle el monumento.

4.- La redacción de un Código de Buenas Prácticas, con el objeto de “evitar acciones que perjudiquen tanto a la imagen y significado del monumento”

Se puede entender que se piensa que los católicos no tenemos derecho alguno sobre su uso. Se reclama que no sea Catedral ni se nombre más de esa forma. Se indica que el uso cristiano perjudica la imagen y el significado de este templo. Toda una declaración de intenciones.

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