Escraches, inflación y atentados
Como en el '73
por Nelson Castro
Como en el '73
por Nelson Castro
La turbulencia no cesa. El escrache contra Axel Kicillof, las agresiones verbales contra Amado Boudou, el claudicante acuerdo con Irán, el control de precios, la nueva embestida contra los diarios de Buenos Aires, la escalada del dólar “blue” y los aprietes de la AFIP contra los productores para que vendan sus existencia de soja y liquiden dólares a un mercado sediento de ellos son parte de una trama cada vez más compleja que sacude a la sociedad argentina día tras día.
La horrible circunstancia que vivieron Kicillof y su familia debe ser repudiada sin medias tintas. Estas prácticas son absolutamente criticables, vengan de donde vinieren, las haga quien las hiciere. Si la sociedad se abandona inercialmente a la utilización de esta metodología como medio preponderante para expresar sus diferencias y sus críticas, se corre el riesgo de transformar al país en el reino de la intolerancia.
Por supuesto que este fenómeno tiene causas y responsables. Señalar esto debe servir sólo para entender por qué se ha llegado a esta situación. La primera responsabilidad le cabe al Gobierno. La práctica de la intolerancia y la descalificación pública es una herramienta que el kirchnerismo puso en práctica desde el comienzo de su gestión para, después, acentuarla fuertemente el gobierno de la doctora Cristina Fernández de Kirchner a partir de la crisis con el campo. Desde ahí se ha vivido un crescendo que no ha cesado.
La horrible circunstancia que vivieron Kicillof y su familia debe ser repudiada sin medias tintas. Estas prácticas son absolutamente criticables, vengan de donde vinieren, las haga quien las hiciere. Si la sociedad se abandona inercialmente a la utilización de esta metodología como medio preponderante para expresar sus diferencias y sus críticas, se corre el riesgo de transformar al país en el reino de la intolerancia.
Por supuesto que este fenómeno tiene causas y responsables. Señalar esto debe servir sólo para entender por qué se ha llegado a esta situación. La primera responsabilidad le cabe al Gobierno. La práctica de la intolerancia y la descalificación pública es una herramienta que el kirchnerismo puso en práctica desde el comienzo de su gestión para, después, acentuarla fuertemente el gobierno de la doctora Cristina Fernández de Kirchner a partir de la crisis con el campo. Desde ahí se ha vivido un crescendo que no ha cesado.
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