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jueves, 7 de febrero de 2013

“Los pensamientos son libres”, dice una canción popular alemana. Se puede comprender que fue prohibido cantarla en el tercer Reich


Jutta Burggraf


Somos libres para pensar por cuenta propia. 

Pero, ¿tenemos el valor de hacerlo de verdad? ¿O estamos más bien acostumbrados a repetir lo que dicen los periódicos y revistas, la televisión, la radio, lo que leemos en internet o lo aseverado por alguna persona, más o menos interesante, con la que nos cruzamos por la calle? ¿Estamos dispuestos, en definitiva, a ser o llegar a ser “filósofos”, a entusiasmarnos con la realidad y buscar el sentido último de nuestra vida? 

El Papa Juan Pablo II afirma algo que parece atrevido a primera vista: 

«Cada hombre es, en cierto modo, filósofo y posee 
concepciones filosóficas con las cuales orienta su vida»

Índice:

Introducción

I. La filosofía comienza con la humanidad

II. Influencias negativas sobre la capacidad filosófica

III. Actitudes básicas para la filosofía


1. Desprenderse del mundo diario

2. Fomentar la admiración

3. No tener prejuicios

4. Adquirir cierta independencia en los propios juicios y reflexiones

5. Adquirir humildad intelectual

IV. Desafíos y libertad

V. Una meta que abre nuevos horizontes

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