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jueves, 7 de febrero de 2013

Lo que es políticamente correcto lo decide quien tiene el poder


Robert Spaemann y Camillo Ruini 

Alfa y Omega (Entrevista de Gian Guido Vecchi)

En Europa hay graves limitaciones a la libertad de opinión (…) No se pregunta si es cierto o no, sino si es políticamente correcto o no. Y lo que es políticamente correcto lo decide quien tiene el poder

«Mire, he crecido en la época del nazismo y he visto desde joven que la mayoría de los hombres pueden pensar de manera equivocaba. He aprendido que al hombre y el sentido común hay que defenderlos siempre, incluso en contra de la mayoría».

Robert Spaemann, 85 años, es uno de los principales filósofos contemporáneos, coetáneo y amigo de Joseph Ratzinger. En la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, de Roma, el 10 de enero, se presentó su obra ‘Fines naturales. Historia y redescubrimiento del pensamiento teleológico’ (editorial Ares), traducido al italiano con un prólogo del cardenal Camillo Ruini, Presidente del Proyecto Cultural de la Conferencia Episcopal Italiana.

Ambos responden a las preguntas del diario italiano Corriere della Sera:

Las reflexiones ontológicas del libro hacen referencia a temas de actualidad: vida, muerte, cuestiones éticas, biopolítica. Muchos partidos tienden a dejar de lado la libertad de conciencia. ¿Qué piensan al respecto?

Spaemann: El Papa habla de la dictadura del relativismo. Y el relativismo radical es una cosa muy peligrosa. Algunos piensan que es la condición de la tolerancia, pero es realmente lo contrario. La tolerancia se basa en el respeto al hombre, a la persona. Si esto desaparece, si no existe algo así como la naturaleza del hombre, entonces con el hombre −y la naturaleza− se puede hacer todo. Sólo si la tolerancia se fundamenta en una profunda convicción, es estable. Por lo demás, una cosa son los juicios, y otra, las decisiones de la conciencia. La conciencia es la convicción de que ciertas cosas son buenas y justas. Si hay una confrontación entre dos conciencias y dicen cosas diferentes, se deben tolerar mutuamente, pero no es posible que las dos sean correctas.

Ruini: La Humanidad del siglo XXI se enfrenta a cuestiones fundamentales, que antes no habían sido sometidas a nuestra elección personal, social, política. Los grandes temas éticos y antropológicos son ciertamente un asunto de conciencia, pero no sólo. Yo recurriría, más bien, al concepto de objeción de conciencia. Una fuerza política puede decir: Si alguien no está de acuerdo, se le concede la objeción de conciencia, pero no todo puede reducirse a la conciencia personal de los exponentes individuales. No es apropiado para la importancia práctica del problema de hoy.
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