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domingo, 16 de diciembre de 2012

¿Conciencia o prudencia?


A partir del siglo XVI se impusieron «sistemas de moralidad» que difuminan el papel de la verdad en la toma de decisiones. Un hombre dijo «¡Basta!».

A la hora de tomar decisiones morales, hay casos, los llamados "de conciencia dudosa", en los que se vacila sobre la licitud o ilicitud de una acción, sin que el sujeto se determine a emitir un dictamen. ¿Qué hacer ante esa situación?

Para ayudar a salir de ese impasse, a partir del siglo XVI empezaron a surgir en el ámbito de la teología moral católica los llamados "sistemas de moralidad", pensados por los moralistas para orientar la conciencia de los fieles de forma que la duda especulativa sobre la bondad o maldad de una acción se tradujese en una certeza de orden práctico. Los nombres de esos sistemas son conocidos para quienes hayan estudiado la teología moral un poco en profundidad: tuciorismo, probabiliorismo, compensacionismo, probabilismo, etc.

¿Por qué antes no hacían falta "sistemas"?
"El hecho de que estos sistemas fueran enteramente desconocidos de la antigüedad clásica los hace sospechosos o, al menos, pone ya fuera de toda duda que no son absolutamente necesarios", afirma el padre Antonio Royo Marín, O.P., en su conocidísima Teología Moral para seglares(reimpresa en la BAC ininterrumpidamente desde hace más de medio siglo hasta hoy).
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Lo debido no debe surgir de un cálculo de probabilidades ante el cual la conciencia se decanta por una opción sin determinar si es, en su caso concreto, la única buena. Es indispensable, por consiguiente, conocer eso bueno. Cuando ello resulte dudoso -recordemos que es siempre de este caso del que hablamos, no del caso en que la norma moral es clara y de aplicación evidente-, nada exime al sujeto de, considerados todos los elementos, buscar la verdad auténtica del caso y actuar conforme a ella. Sólo así alcanzará una certeza moral absoluta, aunque esa decisión haya podido ser materialmente errónea..........

Leer aquí: www.religionenlibertad.com

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