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martes, 12 de febrero de 2013

Sus Biblias y rosarios engañaban al pueblo; su ayuda a los más pobres frenaba su ira y dificultaba la revolución



El tercero de los franciscanos polacos destinados en Pariacoto (Perú) publica este lunes un libro sobre ellos

Los jóvenes sacerdotes Michal Tomaszek yZbigniew Strzalkowski, de 31 y 33 años, podrían haber estado en Czestochowa en agosto de 1991 para la Jornada Mundial de la Juventud. Y de hecho estuvieron, nombrados personalmente por Juan Pablo II el día 13: "Hay nuevos mártires en Perú", proclamó el Papa. El día 9 habían sido asesinados por el grupo terrorista de ideología marxista y comunista Sendero Luminoso.

Llevaban allí once años. Michal había hispanizado su nombre como Miguel para hacerlo más comprensible a sus fieles de Pariacoto, en la Cordillera Negra. Zbigniew, como es obvio, ni lo intentó. Pero ambos eran igualmente queridos por una población de la diócesis de Chimbote a la que habían llevado fe, esperanza y caridad.

Habían vivido durante tres años sin luz eléctrica, con una deficiente comunicación por carretera, con sequía, padeciendo incluso una epidemia de cólera. Y una plaga aún peor: el terrorismo maoísta.

El tercero se libró por una boda

Todas estas vicisitudes se recogen en una obra sobre ellos que se publica este lunes en Italia: Frati martiri [Hermanos mártires]. La han escrito el periodista Alberto Friso y un compañero de los mártires, el misionero Jarek Wysoczanski, quien sí estaba en Czestochowa cuando fueron asesinados, porque había vuelto a casa para la boda de su hermana.
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Leer aquí: www.religionenlibertad.com

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