Los dos "no" del Papa. A los profetas de desventuras y a los falsos optimistas
por Sandro Magister
Al igual que otros años en la fiesta de la Virgen de la Confianza, también esta vez Benedicto XVI se llegó hasta el Seminario Mayor de Roma para celebrar una “lectio divina” con los aspirantes al sacerdocio.
El papa Joseph Ratzinger habló con palabras improvisadas, teniendo en frente solamente un bloc de notas, además del texto bíblico elegido por él.
Cuando habla en forma improvisada, pone de manifiesto sus pensamientos en la forma más transparente y sincera, como bien se puede ver en la transcripción literal de sus palabras, generalmente difundidas uno o dos días después, revisadas y autorizadas por el autor.
Esta vez Benedicto XVI eligió comentar la primera epístola de san Pedro – definida por él como “casi una primera encíclica, con la que el primer apóstol, vicario de Cristo, habla a la Iglesia de todos los tiempos”, en particular los versículos 3-5 del capítulo 1:
"Bendito sea Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo; en su gran misericordia él nos ha regenerado mediante la resurrección de Jesucristo entre los muertos, para una esperanza viva, para una herencia que no se corrompe, no se mancha y no se contamina. Se conserva en los cielos para vosotros, que por el poder de Dios sois custodiados mediante la fe, para vuestra salvación, próxima a revelarse en los últimos tiempos".
Pero ante todo el Papa se detuvo a considerar el remitente de la epístola, el lugar de envío y sus destinatarios.
- El remitente, es decir el apóstol Pedro, pero no como individuo – explicó – sino como alguien que habla "ex persona Ecclesiae" y con la ayuda de amigos no sólo suyos sino también de Pablo:
"De este modo los mundos de san Pedro y de san Pablo van juntos: no es una teología exclusivamente petrina contra una teología paulina, sino que es una teología de la Iglesia, de la fe de la Iglesia, en la que hay diversidad – ciertamente – de temperamento, de pensamiento, de estilos en el hablar entre Pablo y Pedro. Es bueno que existan también hoy estas diversidades de carismas, de temperamentos, pero que no se contradicen y se unen en la fe común".
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La transcripción íntegra de la "lectio divina" de Benedicto XVI en el seminario romano mayor, en la tarde del viernes 8 de febrero:
> "È per me ogni anno una grande gioia…"
Leer aquí: chiesa.espresso.repubblica.it
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