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domingo, 3 de enero de 2016

España: los cuatro partidos que controlan el nuevo Parlamento son cristófobos. Unos abiertamente, éstos con su mentira, aquéllos con su cobardía.


El Belén igualitario de Ada Colau. Los católicos españoles, expulsados de la política

Fuente: Confidencial, Ultima hora

  • Es el exilio interior de Cristo. El siguiente paso consistirá en desterrarles de la vida pública…
  • …hasta convertir a la religión mayoritaria en religión marginal.
  • No sé si España ha dejado de ser católica pero, por de pronto, el voto católico ha dejado de interesar.
  • El PP es el catolicismo tibio, vergonzante.
  • Ciudadanos es el catolicismo pagano.
  • El PSOE es el anticlericalismo clásico: el cura es sospechoso.
  • Podemos es el que se infiltra en el cristianismo para ponerlo al servicio del comunismo.
  • Considero que los más peligrosos para el cristiano son el PP y Podemos.
  • En cualquier caso, las cuatro fuerzas son cristófobas.

Lo hizo mejor que bien, el humorista José Mota, en su Especial de fin de año, en RTVE. Ya he dicho que este ingenioso humorista es el único del ‘club de la comedia’ español que, para hacer reír, no recurre a lo fácil: el sexo y los curas. O, al menos, es el que menos recurre.

Por ejemplo, en este especial se disfrazó de Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, a la hora de montar un Portal de Belén igualitario. Les recomiendo que se deleiten con él porque, además de hacer reír, hace pensar. Constituye la viva imagen de la España de hoy, un país donde el catolicismo es la religión mayoritaria pero en el que los católicos han sido expulsados de la política y marginados del conjunto de la vida pública. En plata: que si eres católico coherente, de verdad, tu devenir profesional corre grave peligro.

Yo no sé si España ha dejado de ser católica pero lo que sí tengo claro es que el voto católico ha dejado de existir.

El panorama político se ha reducido a cuatro fuerzas. Digo ‘reducido’ porque, en verdad, no hemos pasado de dos a cuatro partidos, lo único que hemos hecho es que dos nuevas fuerzas recojan una serie de votos cabreados con la derecha y con la izquierda, con el estatismo o con la descentralización territorial, con el liberalismo o con el socialismo, con el centralismo o con el independentismo. El ejemplo típico es el de Podemos, que ha recogido el voto de los proetarras de Bildu, de nacionalistas más o menos moderados y el de que, como en el Belén igualitario de Ada Colau, viven inoculados por la venenosa alianza entre Cáritas y Podemos, es decir entre el cristianismo-víctima y el comunismo verdugo. No en vano, Asociaciones cristianas han surtido las filas de los peligroso totalitarios de Pablo Iglesias.

Pero no es el único peligro para el cristianismo de este exilio interior. Veamos. El PP es el catolicismo tibio. En principio, por razones históricas, dado que el PP fue creado por católicos, sería el receptor lógico, no sólo del voto, sino de las simpatías de los cristianos. Pero mucho me temo que Mariano Rajoy se haya vuelto tibio y, encima, desprecia el voto del cristiano, en la seguridad de que el católico sólo puede votar al PP.

Ciudadanos representa una especie de cristianismo pagano. Si lo prefieren, un cristianismo que, al prescindir de todo lo sobrenatural, se ha vuelto antinatural. Son virtudes cívicas, es decir, antiguas virtudes cristianas que se han vuelto cursis, que se han ‘horterizado’.

El PSOE representa al progresismo clásico, con su clásico anticlericalismo. Ya saben: aborto, divorcio, homosexualidad, abajo los curas y arriba las faldas. Cuando se radicalizan queman iglesias y, mientras tanto, insultan al cura de la esquina.

Podemos es comunista disfrazado de populismo, es el que se infiltra en el cristianismo para ponerlo al servicio del comunismo.

Quizás los más peligroso sean Podemos y el PP. Los primeros, porque muchos cristianos están tan engañados por Podemos que el catolicismo español está nutriendo las filas de Podemos y el amigo ‘Pablemos’ les acoge con tanto entusiasmo como desprecio. Y esto porque sabe, como Lenin, que si al cura ortodoxo hay que fusilarlo, a los heterodoxos hay que aplaudirlos, acogerlos y mostrarlos a la plebe: el muy católico Belén igualitario de Ada Colau.

En cualquier caso, los cuatro partidos que controlan el nuevo Parlamento son cristófobos. Unos abiertamente, éstos con su mentira, aquéllos con su cobardía.

Al menos la España oficial, no sólo es que haya dejado de ser católica, es que se h avuelto anticatólica. Y todo esto sólo significa dos cosas: que hay que cambiar la sociedad española para que vuelva a sus raíces cristianas y que hay que regenerar la vida política. Esto, antes suponía cambiar a dos partidos más los nacionalistas; hoy significa cambiar a los cuatro.

Eulogio López

eulogio@hispanidad.com



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