Translate

sábado, 31 de enero de 2015

Par respect pour les transgenres, une université américaine demande à son personnel de ne plus utiliser "monsieur" et "madame"...


Au revoir monsieur, au revoir madame


par Jany Leroy

Par respect pour les transgenres, une université américaine demande à son personnel de ne plus utiliser "monsieur" et "madame" dans sa correspondance avec les étudiants.

Au Disneyland de la décadence délirante, une nouvelle attraction vient d’arriver. Amateurs de grand frisson et de bonne poilade, en avant ! Attention, ça démarre : par respect pour les transgenres, une université américaine demande à son personnel de ne plus utiliser« monsieur » et « madame » dans sa correspondance avec les étudiants. Pas mal, non ? Encore un petit tour ? Allez, c’est reparti. Citons Slate.fr, fournisseur officiel de manèges : derrière cette décision, il y a la volonté de ne pas immédiatement préjuger du fait que si on s’appelle « Laura », on s’identifie en tant que femme. Il s’agit donc de respecter l’identité des personnes transgenres ou de celles qui ne s’identifient pas comme homme ou femme. Et voilà ! Tout le monde descend.

Personnellement, m’identifiant régulièrement à Napoléon, je déplore qu’aucune institution ne s’adresse à moi en employant la formule « Votre Majesté Impériale ». Lors de ces crises passagères, le terme « monsieur » s’avère fortement dévalorisant…

.....



Il est faux d’affirmer sans nuance que la liberté d’expression est née avec la Révolution française.


Le cirque de la bien-pensance :
on ne joue pas avec la liberté


par Jean-Michel Léost


Il est faux d’affirmer sans nuance que la liberté d’expression est née avec la Révolution française. Les penseurs qui l’ont précédée, pour ne citer qu’eux, ont préparé le terrain – et on pourrait en retrouver les prémices jusque dans l’Antiquité. Mais, objectera-t-on, sous la monarchie, il y avait la censure ! Certes, mais cette période a aussi produit des chefs-d’œuvre incomparables : Corneille, Molière, Racine, La Fontaine, Pascal, La Bruyère et bien d’autres, rien qu’au XVIIe siècle.

Du reste, la censure a-t-elle totalement disparu depuis 1789 ? Dès le début, des garde-fous ont été introduits, les « fous » pouvant varier en fonction des circonstances historiques ou politiques. 

Faut-il faire mention, par exemple, de la Convention votant, le 29 mars 1793, un décret rétablissant la censure répressive ? 

Ou du ministère de l’Information, aux débuts de la Cinquième République, théoriquement chargé de veiller à la liberté de la presse mais parfois accusé d’être un ministère de la censure ? 

Ceux qui détiennent le pouvoir ont toujours éprouvé la tentation ou le besoin de contrôler, d’une manière ou d’une autre, l’opinion – et donc de limiter la liberté d’expression. 

Les médias eux-mêmes pratiquent une forme de censure, directement, comme on a pu le voir avec la suppression du débat hebdomadaire entre Zemmour et Domenach, ou, plus subrepticement, par leurs choix éditoriaux et la sélection des informations.

Ces derniers jours, une sorte de chape morale s’est abattue sur les Français. Celui qui ne s’assimile pas totalement à Charlie est présenté comme un déviant, un dissident, désigné à la vindicte populaire.

..........

Lire la suite: www.bvoltaire.fr



Tsípras a parlé de factions « néonazies » qui combattent Poutine dans l’est de l’Ukraine ...


Tsípras, un allié pour Moscou au sein de l’Union européenne ?

par Nicolas Vodé



La victoire aux élections législatives grecques de SYRIZA n’a pas fini de faire trembler les eurocrates en place : après les salves libérales contre la doctrine économique du parti de gauche radical, voici que l’on s’inquiète de ce que Tsípras s’oppose aux sanctions imposées au dernier représentant de ce cher vieil axe du mal : Moscou. En ce moment même, les grandes sphères financières bruissent de chuchotis paniqués sur les dangers que représenterait une collaboration économique entre Moscou et Athènes.

Il est vrai, il n’est d’ailleurs pas besoin d’être un grand analyste pour s’en rendre compte, qu’Aléxis Tsípras n’est pas le meilleur champion qui soit pour les intérêts géopolitiques de Wall Street. Le parti désormais au pouvoir en Grèce alimente depuis les débuts de la crise une claire opposition à la politique atlantiste dans bien des domaines, mais il serait un peu rapide d’y voir beaucoup plus qu’un jeu politique sur l’écœurement du peuple grec face aux injonctions venues de Washington. C’est ce qui explique en partie, par exemple, que Tsípras ait parlé de factions « néonazies » qui combattent Poutine dans l’est de l’Ukraine : le but était surtout de contester l’attitude de l’Union européenne, soutien desdites factions, et aussi ennemi public numéro 1 en Grèce.

...............

Lire la suite: www.bvoltaire.fr


¿ Donde crece la aceptación social de la cultura gay ?


Cultura gay, alto raiting televisivo y aceptación social: colaboración en libro especializado

por Jorge Enrique Mújica, LC


Fuente: www.religionenlibertad.com



Cada dos años la facultad de comunicación institucional de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz organiza un congreso sobre el trinomio Poetica, Comunicazione y Cultura. En 2013 estuvo centrado en la figura del padre en las series de televisión. Como parte del programa de comunicaciones de ese congreso pude presentar la relación titulada La otra paternidad en las pantallas.

En aquella presentación ofrecí el resultado de una investigación con la que traté de poner de manifiesto, con datos empíricos, cómo la aceptación social de la cultura gay crece en aquellos lugares donde las series de televisión de mayor audiencia ofrecen una sobre representación positiva de personajes gays. 

En un segundo momento, a modo de contraste, también hice un excursus sobre la otra paternidad presente en las pantallas: la de muchos sacerdotes que por medio de las redes sociales hacen vivencial esa faceta de su vocación consagrada.

El 22 de enero de 2015 recibí por correo una copia del libro que recoge las intervenciones realizadas en el congreso: La figura del padre nella serialità televisiva, incluyendo la mía. Naturalmente el libro recoge más ponencias, algunas seguramente más importantes o interesantes que la que yo realicé, por eso no puedo menos que animarles a conseguir el libro (el índice puede leerse en este enlace y se puede comprar en internet en este otro link).

Aprovecho este post para agradecer al profr. Enrique Fúster el ejemplar remitido. A título personal debo decir una vez más que mucho de lo que he aprendido acerca de la comunicación en sus diferentes vertientes lo debo a los profesores de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz.


Los sueños de San Juan Bosco sobre el Infierno


El Infierno


Memorias Biográficas de San Juan Bosco.


................

—¡Levántate y vente conmigo! Yo le contesté: —Se lo pido por caridad. Déjeme tranquilo, estoy cansado. ¡Mire! Hace varios días que sufro de dolor de muelas. Déjeme descansar. He tenido unos sueños, espantosos y estoy verdaderamente agotado. Y decía estas cosas porque la aparición de este hombre es siempre indicio de grandes agitaciones, de cansancio y de terror. El tal me respondió: —¡Levántate, que no hay tiempo que perder! Entonces me levanté y lo seguí. Mientras caminábamos le pregunté: —¿Adonde quiere llevarme ahora? —Ven y lo verás. Y me condujo a un lugar en el cual se extendía una amplia llanura. Dirigí la mirada a mi alrededor, pero aquella región era tan grande que no se distinguían los confines de la misma. Era un vasto desierto. No se veía ni un alma viviente, ni una planta, ni un riachuelo; un poco de vegetación seca y amarillenta daba a aquella desolación un aspecto de tristeza. No sabía ni dónde me encontraba, ¿ ni qué era lo que iba a hacer. Durante unos instantes no vi a mi guía. Me pareció haberme perdido. No estaban conmigo ni Don Rua ni Don Francesia ni ningún otro.

Cuando he aquí que diviso a mi amigo que me sale al encuentro. Respiré y dije: —¿Dónde estoy? —Ven conmigo y lo sabrás. —Bien; iré contigo. El iba delante y yo le seguía sin chistar. (Después de un largo y triste viaje, San Juan Bosco, al pensar que tenía que atravesar una tan dilatada llanura pensaba para sí:) —¡Ay mis pobres muelas! Pobre de mí, con las piernas tan hinchadas... Pero, de pronto, se abrió ante mí un camino. Entonces interrumpí el silencio preguntando a mi guía: —¿Adonde vamos a ir ahora? —Por aquí— me dijo. Y penetramos por aquel camino. Era una senda hermosa, ancha, espaciosa y bien pavimentada. De un lado y de otro la flanqueaban dos magníficos setos verdes cubiertos de hermosas flores. En especial despuntaban las rosas entre las hojas por todas partes. Aquel sendero, a primera vista, parecía llano y cómodo, y yo me eché a andar por él sin sospechar nada. Pero después de caminar un trecho me di cuenta de que insensiblemente se iba haciendo cuesta abajo y aunque la marcha no parecía precipitada, yo corría con tanta facilidad que me parecía ir por el aire. Incluso noté que avanzaba casi sin mover los pies.

Nuestra marcha era, pues, veloz. Pensando entonces que el volver atrás por un camino semejante hubiera sido cosa fatigosa y cansada, dije a mi amigo: —¿Cómo haremos para regresar al Oratorio? —No te preocupes —me dijo—, el Señor es omnipotente y querrá que vuelvas a él. El que te conduce y te enseña a proseguir adelante, sabrá también llevarte hacia atrás. El camino descendía cada vez más. Proseguíamos la marcha entre las flores y las rosas cuando vi que me seguían por el mismo sendero todos los jóvenes del Oratorio y otros numerosísimos compañeros a los cuales ya jamás había visto. Pronto me encontré en medio de ellos. Mientras los observaba veo que de repente, ora uno otra otro, comienzan a caer al suelo, siendo arrastrados por una fuerza invisible que los llevaba hacia una horrible pendiente que se veía aún en lontananza y que conducía a aquellos infelices de cabeza a un horno. —¿Qué es lo que hace caer a estos jóvenes?— pregunté al guía. —Acércate un poco— me respondió. Me acerqué y pude comprobar que los jóvenes pasaban entre muchos lazos, algunos de los cuales estaban al ras del suelo y otros a la altura de la cabeza; estos lazos no se veían. Por tanto, muchos de los muchachos al andar quedaban presos por aquellos lazos, sin darse cuenta del peligro, y en el momento de caer en ellos daban un salto y después rodaban al suelo con las piernas en alto y cuando se levantaban corrían precipitadamente hacia el abismo. Algunos quedaban presos, prendidos por la cabeza, por una pierna, por el cuello, por las manos, por un brazo, por la cintura, e inmediatamente eran lanzados hacia la pendiente.

Los lazos colocados en el suelo parecían de estopa, apenas visibles, semejantes a los hilos de la araña y, al parecer, inofensivos. Y con todo, pude observar que los jóvenes por ellos prendidos caían a tierra. Yo estaba atónito, y el guía me dijo: —¿Sabes qué es esto? —Un poco de estopa— respondí. —Te diría que no es nada —añadió—; el respeto humano, simplemente. Entretanto, al ver que eran muchos los que continuaban cayendo en aquellos lazos, le pregunté al desconocido: —¿Cómo es que son tantos los que quedan prendidos en esos hilos? ¿Qué es lo que los arrastra de esa manera? Y él: —Acércate más; obsérvalo bien y lo verás. Lo hice y añadí: —Yo no veo nada. —Mira mejor— me dijo el guía. Tomé, en efecto, uno de aquellos lazos en la mano y pude comprobar que no daba con el otro extremo; por el contrario, me di cuenta de que yo también era arrastrado por él. Entonces seguí la dirección del hilo y llegué a la boca de una espantosa caverna. Y me detuve porque no quería penetrar en aquella vorágine y tiré hacia mí de aquel hilo y noté que cedía, pero había que hacer mucha fuerza. Y he aquí que después de haber tirado mucho, salió fuera, poco a poco, un horrible monstruo que infundía espanto, el cual mantenía fuertemente cogido con sus garras la extremidad de una cuerda a la que estaban ligados todos aquellos hilos. Era este monstruo quien apenas caía uno en aquellas redes lo arrastraba inmediatamente hacia sí. Entonces me dije: —Es inútil intentar hacer frente a la fuerza de este animal, pues no lograré vencerlo; será mejor combatirlo con la señal de la Santa Cruz y con jaculatorias.

Me volví, por tanto, junto a mi guía, el cual me dijo: —¿Sabes ya quién es? —¡Oh, sí que lo sé!, —le respondí—. Es el Demonio quien tiende estos lazos para hacer caer a mis jóvenes en el infierno. Examiné con atención los lazos y vi que cada uno llevaba escrito su propio título: el lazo de la soberbia, de la desobediencia, de la envidia, del sexto mandamiento, del hurto, de la gula, de la pereza, de la ira, etc. Hecho esto me eché un poco hacia atrás para ver cuál de aquellos lazos era el que causaba mayor número de víctimas entre los jóvenes, y pude comprobar que era el de la deshonestidad (impureza), la desobediencia y la soberbia. A este último iban atados otros dos. Después de esto vi otros lazos que causaban grandes estragos, pero no tanto como los dos primeros. Desde mi puesto de observación vi a muchos jóvenes que corrían a mayor velocidad que los demás. Y pregunté: —¿Por qué esta diferencia? —Porque son arrastrados por los lazos del respeto humano— me fue respondido. Mirando aún con mayor atención vi que entre aquellos lazos había esparcidos muchos cuchillos, que manejados por una mano providencial cortaban o rompían los hilos. El cuchillo más grande procedía contra el lazo de la soberbia y simbolizaba la meditación. Otro cuchillo, también muy grande, pero no tanto como el primero, significaba la lectura espiritual bien hecha. Había también dos espadas. Una de ellas representaba la devoción al Santísimo Sacramento, especialmente mediante la comunión frecuente; otra, la devoción a la Virgen María. Había, además, un martillo: la confesión; y otros cuchillos símbolos de las varias devociones a San José, a San Luis, etc., etc.


Con estas armas no pocos rompían los lazos al quedar prendidos en ellos, o se defendían para no ser víctimas de los mismos. En efecto, vi a dos jóvenes que pasaban entre aquellos lazos de forma que jamás quedaban presos en ellos; bien lo hacían antes de que el lazo estuviese tendido, y si lo hacían cuando éste estaba ya preparado, sabían sortearlo de forma que les caía sobre los hombros, o sobre las espaldas, o en otro lado diferente sin lograr capturarlos.Cuando el guía se dio cuenta de que lo había observado todo, me hizo continuar el camino flanqueado de rosas; pero a medida que avanzaba, las rosas de los linderos eran cada vez más raras, empezando a aparecer punzantes espinas. Finalmente, por mucho que me fijé no descubrí ni una rosa y, en el último tramo, el seto se había tornado completamente espinoso, quemado por el sol y desprovisto de hojas; después, de los matorrales ralos y secos, partían ramajes que al tenderse por el suelo lo cubrían, sembrándolo de espinas de tal forma que difícilmente se podía caminar. Habíamos llegado a una hondonada cuyos acantilados ocultaban todas las regiones circundantes; y el camino, que descendía cada vez de una manera más pronunciada, se hacía tan horrible, tan poco firme y tan lleno de baches, de salientes, de guijarros y de piedras rodadas, que dificultaba cada vez más la marcha. Había perdido ya de vista a todos mis jóvenes; muchísimos de ellos habían logrado salir de aquella senda insidiosa, dirigiéndose por otros atajos.

Yo continué adelante. Cuanto más avanzaba más áspera era la bajada y más pronunciada, de forma que algunas veces me resbalaba, cayendo al suelo, donde permanecía sentado un rato para tomar un poco de aliento. De cuando en cuando el guía acudía en mi auxilio y me ayudaba a levantarme. A cada paso se me encogían los tendones y me parecía que se me iban a descoyuntar los huesos de las piernas. Entonces dije anhelante a mí guía: —Querido, las iernas se niegan a sostenerme. Me encuentro tan falto de fuerzas que no será posible continuar el viaje. El guía no me contestó, sino que, animándome, prosiguió su camino, hasta que al verme cubierto de sudor y víctima de un cansancio mortal, me llevó a un pequeño promontorio que se alzaba en el mismo camino. Me senté, lancé un hondo suspiro y me pareció haber descansado suficientemente. Entretanto observaba el camino que había recorrido ya; parecía cortado a pico, cubierto de guijarros y de piedras puntiagudas. Consideraba también el camino que me quedaba por recorrer, cerrando los ojos de espanto, exclamando: —Volvamos atrás, por caridad. Si seguimos adelante, ¿cómo haremos para llegar al Oratorio? ¡Es imposible que yo pueda emprender después esta subida! Y el guía me contestó resueltamente: —Ahora que hemos llegado aquí, ¿quieres quedarte solo? Ante esta amenaza repliqué en tono suplicante: —¿Sin ti cómo podría volver atrás o continuar el viaje? —Pues bien, sigúeme— añadió el guía. Me levanté y continuamos bajando.

...................



La démocratie est née en Grèce. Elle risque bien d’y mourir aussi.


La Grèce : naissance et mort de la démocratie.

par Christian Vanneste

La démocratie est née en Grèce. Elle risque bien d’y mourir aussi. Les Grecs de l’antiquité ont inventé la politique et les trois concepts dont on s’est servi pendant longtemps pour désigner les différents régimes : monarchie, aristocratie, démocratie. 

Ce dernier mot correspondait aux cités où la majorité du peuple détenait le pouvoir. Bien sûr, ni les femmes, ni les enfants, ni les esclaves, ni a fortiori les étrangers ne constituaient ce peuple de citoyens mâles et adultes. Le mot est demeuré pour appeler les démocraties modernes dont le périmètre s’est élargi autour du même principe. 

On peut remarquer toutefois que dans les discours politiciens le terme, latin, de république a pris l’avantage. La démocratie libérale s’opposait au totalitarisme. Les peuples du monde libre qui pouvaient librement choisir leurs dirigeants résistaient aux dictatures communistes qui avaient le toupet de se qualifier de démocraties populaires. 

Aujourd’hui, la République est invoquée pour souligner que nos sociétés reposent sur des « valeurs » plus que sur la volonté populaire. Cette préférence n’est pas innocente. Elle a pour but de disqualifier des idées qui, même soutenues par une majorité du peuple, ne seraient pas compatibles avec les valeurs républicaines. 

Qu’une démocratie libérale soit nécessairement un Etat de droit est une évidence. Mais aujourd’hui la « dérive républicaine » est préoccupante. Elle apparaît clairement dans l’emploi systématiquement péjoratif du mot « populisme ». La république qu’on proclame se méfie manifestement du peuple.

C’est encore un mot grec qui apporte la solution. Le pouvoir dans nos démocraties est confisqué par des oligarchies, par le gouvernement de quelques-uns, qui ne sont pas forcément les meilleurs (Aristoi ). 

Le vote grec en faveur de Syriza illustre cette évolution. Ce parti d’extrême-gauche a pu former un gouvernement en s’alliant avec une formation bien à droite, les Grecs Indépendants. 149 députés du premier avec les 13 de la seconde dépassent la barre de la moitié du Parlement de 300 membres.

.............



viernes, 30 de enero de 2015

The criterion of liberty serves as a uniquely efficient and reliable test of policies, doctrines and governments.


When confused between left and right, 
choose liberty

By Karen Horn


Tweet

When children are taught the difference between left and right, grown-ups like to make fun of them by saying that all they have to do is to look at their hands: 

The left is in the direction of that hand on which the thumb is to the right of all other fingers, and vice versa. 

This hint won’t fail to increase the child’s confusion, to the sardonic delight of the adults. In the grown-up world of politics, however, the distinction between left and right nowadays proves just as puzzling. 

The traditional classifications are growing fuzzy. 

The only conceptual rescue can come from a switch to an altogether different compass: the differentiation between policies that promote and those that suppress liberty.

The right-hand side of the political spectrum is traditionally the conceptual meeting-point for conservatives leaning either toward the civilized, moderate centre or toward the right-hand fringe, where odd nationalists, xenophobes and, at the very extreme, neo-Nazis (not only in Germany!) find their pastures. What unites them all in spite of their enormous differences in the detail is that they give priority to what they consider to be the inherited cultural norms, values, institutions and conventions of their countries. 

The stereotypical “right” countries are the US, the UK and Switzerland. Economically, a right policy implies a business-friendly stance, with an emphasis on individual property rights and responsibility, leading to a – moderate – free-market approach, complemented with some elements of the welfare state. 

“The right” is associated with an adherence to traditional values such as law and order, a strong state, bourgeois ethics and priority for the family as the nucleus of civil society. 

This goes along with a call for protection against influences from abroad that might erode one’s own culture and the wish that one’s country should develop world importance. 

As one moves further and further to the extreme right, the rightists, just as totalitarian in their hearts as their extreme leftist counterparts, even dream of a “racially clean” community.

.............