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martes, 22 de octubre de 2019

Los movimientos neomalthusianos y eugenésicos: separación de la sexualidad de la procreación


Eugenismo, contracepción, revolución sexual: las tres victorias del transhumanismo


Con el voto en la Asamblea, el martes 15, del proyecto de ley bioética, el progresismo gana una victoria decisiva, y quizás final, en el combate que ha emprendido desde hace dos siglos contra la antropología cristiana.

El proyecto de ley sobre bioética "PMA para todos", más allá de su medida emblemática,  introduce una serie de rupturas todavía más fundamentales: separa completamente la procreación de la sexualidad al introducir la PMA no terapéutica; hace independiente de la edad a la capacidad de procrear, legalizando la auto conservación de los gametos; fomenta la eugenesia a través de la extensión del diagnóstico prenatal y previo a la implantación; libera la explotación y la modificación genética de embriones humanos; favorece el aborto al eliminar el período de reflexión y el permiso de los padres a los menores; elimina el límite entre el hombre y el animal al autorizar el trasplante de células humanas en embriones animales; sustituye la voluntad a la biología como fundamento de la filiación.

 La brutal supresión de las protecciones y prohibiciones pacientemente establecidas por las leyes anteriores deja sin palabras.  Es como si el dique bioético se derrumbara delante de nuestros ojos, arrastrado por la perspectiva progresista que anima a la mayoría parlamentaria. Por lo tanto, para comprender la filosofía que subyace a este proyecto de ley, y que le da coherencia, es necesario ir a las raíces mismas de este progresismo-cientista, que hoy se denomina transhumanismo y en cuya huella se inscribe el diputado Jean-Louis Touraine, relator de la ley, también un militante activo de la GPA y de la eutanasia.

A este respecto, es importante comprender que todas estas medidas son parte de un vasto proyecto de transformación del hombre que tiene profundas raíces en el pensamiento de la Ilustración, en particular en Condorcet. que creía "que no se ha mencionado ningún límite a la perfección de las facultades humanas”, y que "la perfectibilidad del hombre es realmente indefinida" (1795). Ese progresismo ha encontrado las bases científicas de su visión filosófica acerca del destino de la humanidad, en la extrapolación de la teoría de Darwin, y haciéndolo, también de una nueva moral.  Según esta visión, el hombre es un ser espiritual (es decir, dotado de inteligencia y voluntad) cuya conciencia provendría de la vida, y la vida de la materia.  Así, el hombre sería un mutante involucrado en un proceso constante de evolución - y elevación - por la emancipación primero de la materia inerte y luego de la vida animal, para alcanzar una forma de vida consciente, una vida "humana".  Por lo tanto, nuestra humanidad no quedaría fija en un estado dado, natural, sino que progresaría a medida que avanza el proceso de dominación de la materia, que culmina en la dominación de la voluntad individual sobre su propio cuerpo.  El progreso, como un proceso de espiritualización, se convierte así en la condición y en la medida de nuestra humanidad.  El cuerpo, en el proceso, se devalúa, se reduce a simple materia animal; y la vida solo es un material.  Esto explica, por supuesto, la eugenesia, pero también la valoración contemporánea de las diversas formas de sexualidad no fecundantes. Porque estas formas de sexualidad prueban que incluso en este aspecto particularmente animal de nuestro ser, el espíritu individual puede escapar de lo que se da naturalmente, y trascenderlo. Menos animales, estas sexualidades serían por lo tanto más humanas.

La eugenesia y la sexualidad están así íntimamente ligadas.  También lo están dado que el control de la sexualidad es una condición y una herramienta de la eugenesia.  A través del control de la sexualidad, se busca el control de la procreación, y más aún, el de la "vida".  Puesto que el control de la vida es una forma completa de dominación de nuestra inteligencia, no solo sobre nuestro cuerpo natural, sino también sobre el proceso general de evolución de la humanidad.  Solo el control biológico de la vida permitiría al hombre trabajar conscientemente en la búsqueda y en la aceleración del progreso de la evolución de la especie humana. Este es el programa del transhumanismo, que se ha implementado progresivamente a medida que las tecnologías  le proporcionan los medios.

En una primera etapa, antes del descubrimiento del ADN (1953), este programa se centró por primera vez en la especie humana y sobre las razas, y se llamó eugenesia.  Sus promotores más radicales provienen todos del mundo del libre pensamiento y la masonería.  En Inglaterra, el filósofo Herbert Spencer agrega a la ley general de la evolución la de "supervivencia del más apto" (1864). Estima que el medio por el cual la selección natural se lleva a cabo dentro de la especie humana es la competencia entre personas, sociedades y razas, asegurando la eliminación de los más débiles y el triunfo de los más aptos, y así se da el progreso.  Su trabajo se complementa con el de Thomas Huxley, el abuelo de Julian y Aldous, que desarrolla una filosofía monista en torno al evolucionismo.  En este esfuerzo lo acompaña el biólogo alemán Ernst Haeckel, eugenista radical, favorable al suicidio y la eutanasia. Haeckel fue uno de los miembros más eminentes de la Federación Internacional de Libre Pensamiento, así como de la Liga Pan-Alemana y la Sociedad Alemana de Higiene Racial, las que contribuyeron significativamente a la doctrina nazi.

En Francia, la eugenesia radical fue introducida en 1862 por Clemence Royer, fundadora de la obediencia masónica Droit Humain, que hizo preceder su traducción de El origen de las especies de Darwin por una diatriba progresista que denuncia a los "representantes descartados o degenerados de la especie".  Es seguida por Paul Robin, cercano a Bakunin y Ferdinand Buisson, quien fundó en 1896 una Liga para la Regeneración Humana cuyo propósito es promover la anticoncepción, el aborto y la libertad sexual.  Eugenista, el desea trabajar para el surgimiento de una "nueva raza, científicamente mejorada" que haría desaparecer delante de ella todos los "residuos de una falsa civilización".  Para él, el respeto "de la castidad, de la pureza, es el último colgajo más resistente a la destrucción de las doctrinas metafísicas que siempre han oprimido a los humanos".  Charles Richet, Premio Nobel de Medicina en 1913 y vicepresidente de la Sociedad Francesa de Eugenesia, aboga por "la eliminación de las razas inferiores" y "anormales".  Los ejemplos podrían multiplicarse. Todos están convencidos de haber descubierto la verdad del progreso humano y odian el cristianismo, del cual denuncian (con Nietzsche) el carácter antinatural de la caridad hacia los débiles.

Los movimientos neomalthusianos y eugenésicos rápidamente se dieron cuenta de que su programa solo podía implementarse efectivamente a condición de separar la sexualidad de la procreación, si fuera posible con el consentimiento de los interesados (aunque no necesariamente). Margaret Sanger, fundadora de Planificación familiar, lo dijo muy claramente en 1922: "ninguna esperanza de progreso es posible mientras no alcancemos una nueva concepción del sexo, que no sea simplemente un acto procreativo, un  necesidad biológica para la perpetuación de la raza, sino un modo de expresión psíquica y espiritual”.  El control de la procreación, por lo tanto, tiene un doble propósito.  Su objetivo es, por un lado, "evitar el nacimiento de quienes transmiten su imbecilidad a sus descendientes" (propósito eugenésico);  pero también es, e incluso "primero, un instrumento de liberación y desarrollo humano" (finalidad espiritual).  Para ella, "a través del sexo, la humanidad puede alcanzar la mayor iluminación espiritual que va a transformar el mundo, que va a iluminar el único camino hacia un paraíso terrestre".

 Julian Huxley, hermano de Aldous y primer director de la Unesco, también milita para la difusión de la anticoncepción y del aborto como medios de limitación de los nacimientos de los seres "inferiores".  Pero va más lejos y recomienda actuar no solo sobre la sexualidad (mediante la esterilización), sino también sobre la procreación (mediante la selección).  Para él, "podrían surgir todo tipo de posibilidades" si la sociedad adoptara el sistema recomendado por Hermann Müller, consistente en la "separación de las dos funciones de sexualidad y reproducción" y utilizar para la procreación los gametos de "unos pocos machos altamente dotados”.  Esta separación no solo mejoraría la raza humana, sino que también haría que las relaciones sociales fueran más altruistas, porque estarían menos influenciadas por la competencia sexual, como las sociedades de hormigas o abejas.  Hermann Muller, ganador del Premio Nobel en 1946, fue el primero en proponer la creación de un banco de esperma con el propósito de recolectar y diseminar las semillas de hombres superiores. Propuso a Stalin en 1936 que contribuyera y lo utilizara para regenerar la población de la URSS.

 El vínculo explícito entre la eugenesia y la revolución sexual aparece claramente en la fundación en 1928 de la Liga Mundial para la Reforma Sexual, que milita a la vez por la anticoncepción, la eugenesia y la aceptación de las "personas sexualmente anormales".  Margaret Sanger, los herederos de Paul Robin o Julian Huxley se encuentran entre sus miembros y apoyos. El mismo grupo de personas se une poco después en la fundación de movimientos que trabajan para la legalización de la eutanasia. La mayoría proviene de las filas de las sociedades eugenésicas;  son impulsados ​​por el mismo deseo de dominar la vida.

Más allá de la separación de la sexualidad respecto de la procreación (a través de la anticoncepción), luego de la procreación respecto de la sexualidad (la primera fertilización in vitro de conejos se lleva a cabo en 1934), todavía es posible un tercer grado de separación: el de gestación respecto del cuerpo.  Fue concebido en 1923 por el genetista británico J. B. S. Haldane, quien prevé la gestación por útero artificial y lo denomina "ectogénesis".  Este tercer paso no se ha realizado hasta la fecha, pero ya está preparado en los laboratorios, más aún debido a la difusión de su forma "artesanal" que es la gestación por terceros.

Julian Huxley, J.B.S.  Haldane y Hermann Muller se conocen bien por haber firmado conjuntamente un "Manifiesto de Genetistas" en 1939, recomendando a los gobiernos adoptar "una especie de marco consciente de selección" para hacer posible la mejora genética de las generaciones futuras. Julian Huxley le dio un nombre a esta visión prometea de la humanidad, la llamó "transhumanismo" y la declaró "religión del futuro", en la misma época en que presidió la fundación de la  Unión Internacional Humanista y Ética.  Aldous Huxley, hermano de Julian y nieto de Thomas, estaba por lo tanto en una buena posición para comprender esta visión y exponerla en el Brave New World.  No necesitaba inventar el contenido del libro, era suficiente para escuchar a sus familiares.

 Desde entonces, estas grandes figuras han tenido herederos, que se pueden encontrar en Francia principalmente en el seno de la tradición masónica.  Sus nombres incluyen a Pierre Simon, Henri Caillavet o Jean-Louis Touraine y esencialmente solo repiten e intentan aplicar un proyecto ya antiguo. Militaron para la legalización de la anticoncepción, el aborto, la eutanasia, el GPA.  En cuanto a la eugenesia, esta se ha vuelto más eficaz al volverse liberal y sofisticada; pero su forma primaria todavía se ve a veces, como cuando Henri Caillavet declaró en 2001 que "permitir que un niño discapacitado venga al mundo es una falta de los padres y quizás incluso el testimonio de un egoísmo desproporcionado".  Para Pierre Simon, como para Jean-Louis Touraine, el punto de "cambio antropológico" fue la aceptación de la primera separación entre sexualidad y procreación, es decir, la anticoncepción.  "Todo lo demás", dice este último, es solo una consecuencia”.




viernes, 18 de octubre de 2019

La séparation entre la sexualité et la procréation «Tout le reste n’est que conséquence»


Eugénisme, contraception, révolution sexuelle : les trois victoires du transhumanisme


Par Grégor Puppinck

Avec le vote, ce mardi 15 à l’Assemblée, du projet de loi bioéthique, le progressisme remporte une victoire décisive, et peut-être finale, dans le combat qu’il mène depuis deux siècles contre l’anthropologie chrétienne.




Au-delà de sa mesure phare – la « PMA pour toutes » –, le projet de loi relative à la bioéthique introduit une série de ruptures plus fondamentales encore que celle-ci : il sépare totalement la procréation de la sexualité par l’introduction de la PMA non-thérapeutique ; il rend indépendant de l’âge la faculté de procréer par la légalisation de l’autoconservation des gamètes ; il encourage l’eugénisme par l’extension du diagnostic prénatal et préimplantatoire ; il libéralise l’exploitation et la modification génétique des embryons humains ; il favorise l’avortement par la suppression du délai de réflexion et de l’autorisation parentale pour les mineurs ; il supprime la frontière entre l’homme et l’animal par l’autorisation de la greffe de cellules humaines sur des embryons animaux ; il substitue la volonté à la biologie comme fondement de la filiation.
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À cet égard, il importe de bien saisir que l’ensemble de ces mesures participent d’un vaste projet de transformation de l’homme qui a des racines profondes dans la pensée des Lumières, en particulier chez Condorcet qui croyait « qu’il n’a été marqué aucun terme au perfectionnement des facultés humaines » et que « la perfectibilité de l’homme est réellement indéfinie » (1795). Ce progressisme a trouvé, dans l’extrapolation de la théorie de Darwin, les bases scientifiques de sa vision philosophique du destin de l’humanité, et ce faisant une nouvelle morale. Selon cette vision, l’homme est un être spirituel (c'est-à-dire doté d’intelligence et de volonté) dont la conscience serait issue de la vie, et la vie de la matière. L’homme serait ainsi un mutant engagé dans un processus constant d’évolution – et d’élévation - par émancipation de la matière inerte puis de la vie animale, pour atteindre une forme de vie consciente, une vie « humaine ». 

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En France, l’eugénisme radical a été introduit en 1862 par Clémence Royer, fondatrice de l’obédience maçonnique Droit humain. Elle fait précéder sa traduction de L’origine des espèces de Darwin par une diatribe progressiste dénonçant les « représentants déchus ou dégénérés de l’espèce ». Elle est suivie notamment par Paul Robin, proche de Bakounine et de Ferdinand Buisson, qui fonde en 1896 une Ligue pour la Régénération humaine dont l’objet est de promouvoir la contraception, l’avortement et la liberté sexuelle. Eugéniste, il souhaite ainsi œuvrer à l’émergence d’une « nouvelle race, scientifiquement tant améliorée » que disparaîtraient devant elle tous les« résidus d'une fausse civilisation ». Pour lui, le respect « de la chasteté, de la pureté, est le dernier lambeau le plus résistant à la destruction des doctrines métaphysiques qui ont toujours opprimé les humains ». Charles Richet, prix Nobel de médecine en 1913 et vice-président de la Société française d’eugénisme, préconise « l’élimination des races inférieures » et « des anormaux ». Les exemples pourraient être multipliés. Tous sont convaincus d’avoir découvert la vérité du progrès humain et détestent le christianisme, dont ils dénoncent (avec Nietzsche) le caractère antinaturel de la charité envers les faibles.

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Pierre Simon, Henri Caillavet ou Jean-Louis Touraine et ne font, pour l’essentiel, que répéter et tenter d’appliquer un projet déjà ancien. Ils ont milité pour la légalisation de la contraception, de l’avortement, de l’euthanasie, de la GPA. Quant à l’eugénisme, il a gagné en efficacité en devenant libéral et sophistiqué ; mais sa forme primaire transparaît encore parfois, comme lorsque Henri Caillavet déclara en 2001 que « permettre à un enfant handicapé de venir au monde est une faute parentale et peut-être même le témoignage d'un égoïsme démesuré ». Pour Pierre Simon, comme pour Jean-Louis Touraine, le point de « basculement anthropologique » a été l’acceptation de la première séparation entre la sexualité et la procréation, c'est-à-dire de la contraception. « Tout le reste, dit ce dernier, n’est que conséquence ».



The US Attorney-General delivers an strong defence of the importance of religion for society


America’s great experiment with freedom needs religion

by William Barr



Last week, the US Attorney-General gave a speech at the University of Notre Dame which has been thoroughly criticised in the American media. New York Times columnist Paul Krugman denounced it in no uncertain terms. "God Is Now Trump’s Co-Conspirator. Bigotry, both racial and religious, is the last refuge of a scoundrel." 

MercatorNet invites you to make up your own mind.

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Today, I would like to share some thoughts with you about religious liberty in America. It’s an important priority in this Administration and for this Department of Justice.

We have set up a task force within the Department with different components that have equities in this area, including the Solicitor General’s Office, the Civil Division, the Office of Legal Counsel, and other offices. We have regular meetings. We keep an eye out for cases or events around the country where states are misapplying the Establishment Clause in a way that discriminates against people of faith, or cases where states adopt laws that impinge upon the free exercise of religion.

From the Founding Era onward, there was strong consensus about the centrality of religious liberty in the United States.

The imperative of protecting religious freedom was not just a nod in the direction of piety. It reflects the Framers’ belief that religion was indispensable to sustaining our free system of government.

In his renowned 1785 pamphlet, “Memorial and Remonstrance Against Religious Assessments,” James Madison described religious liberty as “a right towards men” but “a duty towards the Creator,” and a “duty….precedent both in order of time and degree of obligation, to the claims of Civil Society.”

It has been over 230 years since that small group of colonial lawyers led a revolution and launched what they viewed as a great experiment, establishing a society fundamentally different than those that had gone before.

They crafted a magnificent charter of freedom – the United States Constitution – which provides for limited government, while leaving “the People” broadly at liberty to pursue our lives both as individuals and through free associations.

This quantum leap in liberty has been the mainspring of unprecedented human progress, not only for Americans, but for people around the world.

In the 20th century, our form of free society faced a severe test.

There had always been the question whether a democracy so solicitous of individual freedom could stand up against a regimented totalitarian state. That question was answered with a resounding “yes” as the United States stood up against and defeated, first fascism, and then communism.

The 21st Century challenge

But in the 21st century, we face an entirely different kind of challenge. The challenge we face is precisely what the Founding Fathers foresaw would be our supreme test as a free society.

They never thought the main danger to the republic came from external foes. The central question was whether, over the long haul, we could handle freedom. The question was whether the citizens in such a free society could maintain the moral discipline and virtue necessary for the survival of free institutions.

By and large, the Founding generation’s view of human nature was drawn from the classical Christian tradition. These practical statesmen understood that individuals, while having the potential for great good, also had the capacity for great evil. Men are subject to powerful passions and appetites, and, if unrestrained, are capable of ruthlessly riding roughshod over their neighbors and the community at large. No society can exist without some means for restraining individual rapacity.

But, if you rely on the coercive power of government to impose restraints, this will inevitably lead to a government that is too controlling, and you will end up with no liberty, just tyranny.

On the other hand, unless you have some effective restraint, you end up with something equally dangerous – licentiousness – the unbridled pursuit of personal appetites at the expense of the common good. This is just another form of tyranny – where the individual is enslaved by his appetites, and the possibility of any healthy community life crumbles.

Edmund Burke summed up this point in his typically colorful language:
“Men are qualified for civil liberty, in exact proportion to their disposition to put chains upon their appetites.... Society cannot exist unless a controlling power be placed somewhere; and the less of it there is within, the more there must be without. It is ordained in the eternal constitution of things that men intemperate minds cannot be free. Their passions forge their fetters.”

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domingo, 13 de octubre de 2019

“Cardenal Newman, un santo para el mundo de hoy” por el P. Juan R. Vélez


“Cardenal Newman, un santo para el mundo de hoy”

 por el P. Juan R. Vélez [i]



Por Pablo López Herrera[ii]


El 12 de febrero de este año, el papa Francisco aprobó un segundo milagro por intercesión del beato John Henry Newman, quien será proclamado santo autorizando a la promulgación de los decretos sobre dos milagros, un martirio y cinco virtudes heroicas. Newman fue un presbítero anglicano que se convirtió al catolicismo en 1845, y luego fue designado cardenal por León XIII y beatificado por el Papa Benedicto XVI durante su visita a Inglaterra. En el año de su canonización, el mundo hispano parlante podrá acceder a este nuevo libro escrito por el P. Juan R. Vélez[iii], que desde hace años se ocupa de estudiar el pensamiento de Newman, y se ocupa de difundir su vida y obras en sus libros, conferencias, artículos y una web especialmente dedicada. 

Como dice en su prólogo al libro el profesor Víctor García Ruiz  Juan Vélez conoce a Newman muy bien, lo ha leído con atención, con dedicación, durante años. Ha investigado, ha publicado en revistas especializadas y ha debatido con otros especialistas. Newman pasa a ser un amigo y un cómplice cuando nos acercamos, de la mano de Vélez, a su manera de vivir la vida cristiana, la oración, el trabajo, la amistad; y la devoción a la Madre de Dios.

El P. Vélez comienza haciendo una reseña de la vida de John Henry Newman, muy adecuada para enmarcar su vida y escritos. Incluye luego la lista de las obras citadas,  y  trata a continuación uno por uno los principales aportes del Cardenal a la comprensión y enseñanza de la fe cristiana. 

Las citas de los textos han sido cuidadosamente elegidas por el autor, de modo que la obra a la que hace alusión esta reseña, va a constituir con seguridad no solo una introducción, sino también una referencia para el público hispano parlante, que tendrá la posibilidad de acceder a enunciaciones y textos esenciales que lo harán traspasar la barrera del “ícono” que tiene Newman y penetrar en los meandros de su humanidad y espiritualidad.   

Newman es relevante para nuestro siglo XXI entre otras razones por dos motivos expresados en su lema y en su epitafio. De su lema “El corazón habla al corazón”[iv] destacó el Papa Benedicto XVI que con el mostraba “el deseo profundo del corazón humano de entrar en comunión íntima con el Corazón de Dios”. Un deseo que fue expresado hace más de 1500 años por San Agustín en sus Confesiones, "Nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que reposa en ti"[v],  y que está en la base de un camino de santidad que a través del conocimiento sensible contribuye a la salvación de la humanidad desde la Encarnación. 

Su epitafio es también un resumen de su vida y la expresión sintética de un trayecto espiritual al que invita a recorrer a todo aquel que atraviese también “tiempos de oscuridad”: “De las sombras y los fantasmas a la verdad”. (“Ex umbris et imaginibus in veritatem”). ¿Hay alguien que no lo haya hecho?   

La misión de cada uno y el camino de santidad, también pasan por la valorización del trabajo. Señala el P. Vélez las enseñanzas que “sobre el trabajo humano se encuentran en la homilía “Doing Glory to God in Pursuits of the World” (Dando gloria a Dios en las ocupaciones del mundo) , en la que Newman descarta “que las personas, al buscar la perfección cristiana, pueden pensar equivocadamente que deben separarse de los quehaceres y del trabajo ordinario” … se debe “considerar que las ocupaciones de este mundo, aun no siendo celestes, son al fin de cuentas el camino al cielo, y sin ser el fruto son la semilla de la inmortalidad, y tienen valor aunque no en sí mismas, por aquello a lo que conducen”. Esta idea, que esta resaltada ya por San Pablo, luego de Newman será retomada por San Josemaría Escrivá[vi] y san Juan Pablo II en el siglo XX. Así, “Newman, Escrivá y Juan Pablo II nos presentan así un sentido más profundo y cristiano del trabajo humano y nos invitan a buscar por medio de este el bien de cada persona y el bien común”.

Como señala el P. Vélez, “Newman lo hace antes y con claridad: [El cristiano en el mundo] mientras está en él debe glorificar a Dios —no fuera sino dentro y por medio de él—, siguiendo la instrucción del apóstol: “En la solicitud, no seáis perezosos; en el espíritu sed fervientes; para el Señor sed servidores”. Se sirve mejor al Señor y con un espíritu ferviente cuando los hombres no son perezosos en sus negocios, antes cumplen sus deberes en el estado en que ha complacido a Dios llamarlos.”. 

Las ideas y el trabajo universitario de Newman se centran especialmente en la teología y en la educación y ponen en valor la tan fundamental tarea de la Iglesia en la labor educativa, con sus decisivos efectos y consecuencias en la evolución general de la cultura y la vida de la sociedad. En este libro, el P Vélez se ocupa de los principales aportes a la comprensión y enseñanza de la fe cristiana del Cardenal, y logra presentar con gran claridad y poder de síntesis los temas que se detalla a continuación.  

  1. Aspectos  clave en la vida de Newman
  2. El camino de la conciencia, de la fe y de la santidad
  3. Ciencia, fe y desarrollo del dogma cristiano
  4. Educación universitaria y búsqueda de la verdad 
  5. Evolución de la sociedad humana y “nueva primavera” en Inglaterra y el mundo 
  6. Un estilo de liderazgo 
  7. Labor evangelizadora
  8. Pensamiento docencia y ejemplo en la familia

1.   Aspectos  clave en la vida de Newman

Un camino de conversión 

Newman recorrió un camino espiritual que lo llevó a la Iglesia católica en 1845. La historia de este camino o conversión presenta un bello ejemplo que puede servir a cada lector, católico de nacimiento o no, cristiano o no cristiano, a saber, la pasión por descubrir la verdad religiosa y recorrer el mismo camino que Dios le pidió a Newman, que vivió con pasión y audacia la búsqueda de las verdades religiosas sin parar, hasta llegar a una firme convicción interior. Fue un sinnúmero de razones y circunstancias las que lo llevaron al asentimiento de la fe en la Iglesia católica. Él asintió a lo que Dios le pedía: el acto libre de su amor a Dios. 

La decisión final de Newman fue un imperativo de su conciencia que le pedía dar el paso. Era más que una conclusión lógica. Era un sinnúmero de razones y circunstancias que lo llevaron a ese paso definitivo del asentimiento de la fe en la Iglesia católica. Él asintió libremente a lo que Dios le pedía. Solo el hombre libre puede amar, y el acto más libre es el amor a Dios. Las llamadas de Dios siempre piden una libre adhesión. No se pueden forzar. En esto también Newman nos da el ejemplo: con el delicado respeto a la libertad de sus amigos o de quienes lo consultaban, los animaba a rezar y a ver las cosas con calma y libertad a lo hora de plantearse el paso del anglicanismo al catolicismo.

La vida de oración. 

Dios busca a cada hombre y espera de cada uno una respuesta. La oración es ese diálogo amoroso o conversación con Dios. Desde joven Newman tomó en serio la piedad, otro nombre para el trato con Dios propio del que se sabe una criatura y un hijo.Newman nos puede dar algunas lecciones con el uso que hizo de los salmos, la meditación de los relatos bíblicos, su piedad y su vida sacramental. Newman redactó bellas oraciones, reflexiones cortas, sobre diversos temas como la vocación cristiana, la oración, el sufrimiento, la cercanía de Dios, la pasión de Jesús, la acción del Espíritu Santo.

Devoción a la Madre de Dios  

La comprensión del papel de la Virgen María en la historia de la salvación va, por así decirlo, como en paralelo con la historia de la conversión de Newman. A medida que Newman entiende y profundiza en ello, más se acerca a la Iglesia católica. Escribió varios sermones y muchas reflexiones sobre la Virgen María y fue creciendo su amor hacia ella.

Comprensión del “gentleman cristiano” [vii]

La universidad, según Newman, está para producir hombres, pero en los tiempos de Newman, al menos en Oxford y Cambridge, estaba en gran medida orientada a producir gentlemen, o caballeros.

Se encuentra la definición de un gentleman cristiano en la homilía que Newman pronunció en el funeral de su buen amigo, James Robert Hope-Scott, jurista y converso al catolicismo:”Y en lo que concierne a la universidad, esta puede aspirar a educar el intelecto, pero no es capaz de formar la mente religiosa ni el carácter del hombre. Esta es la labor de la Iglesia y uno de los aportes importantes que puede hacer a las universidades. Ella puede formar a un verdadero gentleman cristiano.”  

Con esta visión de la moral cristiana, Newman corrigió la noción de gentleman, que es una creación de la civilización. Newman precisó aún más, que el hombre estaba necesitado de la redención. Es un ser pecador que necesita superar el pecado y las tentaciones, especialmente las del orgullo y el egoísmo. El mundo confunde la humildad con la modestia por lo cual se puede ser muy orgulloso sin presumir. El orgullo, según Newman, era el pan de cada día de la religión y la moral de su tiempo, e hizo una descripción válida tanto para su época como para la nuestra, en la cual el orgullo y la vanidad van unidas. Se busca que todo se vea decente y bello en lo exterior: el vestido, el porte exterior, las calles. Como se puede ver, esta no es la verdadera definición de un caballero. Es más bien la caricatura de un gentleman, de manera que Newman usó el calificador de casi. Dijo: “Por tanto es casi una definición de caballero decir que es uno que no causa dolor a otros”35. Con esto pasamos a la noción de tolerancia, un aspecto del que Newman siguió llamando retóricamente el verdadero gentleman. 

Para el cristiano, la tolerancia es una virtud y por tanto forma parte del carácter del gentleman, pero no asume deberes de justicia como son el discriminar entre lo verdadero y lo falso, lo bueno y lo malo. Newman explica que “el mundo está contento con poner en orden la superficie de las cosas; la Iglesia apunta a regenerar las mismas profundidades del corazón”

Importancia de los amigos y de la amistad 

Como nos dicen las Escrituras, quien tiene un amigo tiene un tesoro.  Newman tuvo muchos amigos porque supo valorar y cultivar la amistad con las personas, y vivió una larga vida.  El afecto, la lealtad, la correspondencia frecuente y otras virtudes como la sinceridad, contribuían mucho a la capacidad de Newman para hacer y cultivar amistades. Pero el secreto de la amistad para Newman estaba en la caridad cristiana, en darse a los demás por amor a Dios.

2.    El camino de la conciencia, la fe y la santidad

La conciencia moral 

A través de la conciencia moral, Dios habla al hombre y este puede  conocerlo y superar el subjetivismo. La voz de la conciencia moral habla a cada uno, y le dicta con una voz interior y desde la niñez lo que debe hacer y lo que debe evitar. Así se ejerce la voluntad según una conciencia bien formada según lo que Dios espera de nosotros. 

El acto de fe del creyente

Hay factores que dan firmeza al acto de fe del creyente. Si bien se puede conocer a Dios y sus preceptos por medio de la ley natural y la conciencia moral, se accede a la revelación de Jesucristo en las Escrituras y por los sacramentos. Se profundiza el conocimiento de Dios mediante la oración, la lectura diaria, la meditación y el estudio de su Palabra. Y apoyado en la autoridad de la  Iglesia y en la tradición de los Padres de la Iglesia en la que se apoya muchas veces, allí donde la comprensión no sea evidente.

La vida cristiana y el trabajo desde la perspectiva de la santidad. 

Los santos nos mueven a ser discípulos de Cristo y cada uno nos ofrece lecciones particulares para esa misión evangelizadora. La vida cristiana, para Newman, era la respuesta que el hombre daba a la llamada de Dios. La llamada a la santidad  se entiende como un camino de amor y de lucha. Los medios para recorrer el camino son la oración, la práctica de las virtudes en la vida ordinaria y el trabajo y una vida sacramental. Se sirve mejor a Nuestro Señor Jesucristo y con mayor fervor cuando los hombres no son perezosos en su trabajo y, en cambio, cumplen su deber en el estado de vida en el que Dios se ha complacido llamarlos. Dios nos llama a todos a la santidad, es decir, a participar de quien es solo santo, de Dios mismo. Esta es la clave de la vida del cristiano. No se trata de ver la religión católica como una cuestión de cumplir leyes y preceptos. Es ante todo la vida de hijos que por la gracia son divinizados. Una buena parte de las homilías de Newman están enfocadas por un lado en reprobar los pecados y vicios, empezando por el orgullo, la insinceridad y la falta de fe, y por el otro en animar a sus oyentes en el ejercicio de las virtudes, como son la humildad, la caridad, la fe, la piedad, la sinceridad y el celo por las cosas de Dios.

3.   Ciencia, fe y desarrollo del dogma cristiano

La armonía entre las ciencias básicas y la fe

La certidumbre es un convencimiento interno por el cual se confía plenamente en una verdad, más profundo que un razonamiento certero. A cada persona le toca hacer en su existencia y en su actuar en el mundo un acto de fe personal en Dios, y frente a la persona de Jesucristo, debe reconocer que es verdaderamente Dios, el Hijo unigénito del Padre. El conocimiento de Dios debe ser un conocimiento de Dios mismo, y no de ideas sobre Dios. La armonía entre las ciencias y la fe se basa en que Dios es uno y no puede haber contradicción  en lo que se puede conocer de él y de su creación. 

Continuidad y desarrollo del dogma cristiano en su evolución histórica. 

La religión cristiana se rige por verdades bien definidas y constantes llamadas dogmas. La religión se basa en un conocimiento de verdades acerca de Dios, el mundo y el hombre que se encuentran en la Sagrada Escritura. Con el correr de los siglos la Iglesia católica formuló con más detalle ciertos dogmas además de los contenidos en los credos sobre la Santísima Trinidad, Dios creador, la encarnación, la redención, el juicio final con el premio o castigo, y también formuló nuevos derivados de los anteriores. La clave está en que hay desarrollo verdadero cuando la doctrina crece en continuidad con el pasado, es decir sin contradicción y como un crecimiento orgánico.

Quizá la noción más valiosa para entender el desarrollo doctrinal es la comparación con la fuente de un arroyo que forma un riachuelo y se convierte en un río, a veces grande y profundo, sobre todo cuando recibe otros tributarios. El tema del desarrollo doctrinal es de suma importancia para nuestros tiempos. Para muchas personas en el mundo occidental la religión consiste en cuestión de opiniones y gustos, no de verdades objetivas y constantes, y se considera que cada uno puede dejar y elegir lo que uno quiere, con tal de que se busque amar a Dios según lo que la conciencia le dice. Según este modo de actuar, la religión se convierte en algo principalmente personal y sentimental. Para hacer frente a esta forma errónea de ver la religión y las verdades doctrinales, la vida de Newman y su obra son una valiosa ayuda

4.    Educación universitaria y búsqueda de la verdad

La importancia y el sentido de la universidad y de los estudios universitarios
Los estudios universitarios son para la formación del intelecto, el  desarrollo de la capacidad de pensar, organizar y analizar las ideas, comparándolas y sacando conclusiones. Este proceso exige la lectura cuidadosa de textos bien elegidos y el trabajo de relacionar las partes con el todo y forma los hábitos filosóficos o intelectuales. El sentido de la universidad y los estudios universitarios consiste en formar en los estudiantes un hábito filosófico. Y parte de los estudios básicos universitarios deberían incluir elementos de literatura, filosofía y teología. Las ciencias forman un conjunto, un todo, y por eso constituyen la universidad.

La búsqueda de la verdad en materia de religión

La formación de hombres en la universidad incluye el desarrollo de conjunto del intelecto, la voluntad, el carácter, el conocimiento de Dios y la piedad. El fin es ambicioso, pero alcanzable en diferentes medidas según las personas. Esa fue la formación que se dio en la incipiente Universidad Católica de Irlanda y hoy día en unas cuantas universidades en el mundo.

5.   Evolución de la sociedad humana y “nueva primavera”

Newman tiene una visión teológica de la historia

La historia es historia de la salvación. En su ensayo sobre los turcos escribe Newman que “estamos obligados a juzgar sobre personas y eventos de la historia, no por sus apariencias sino por su significado interno”. Su filosofía de la historia trata de la historia de la salvación, con la perspectiva de la acción de Dios en el mundo y la actuación de los hombres. 

Los límites del progreso humano 

Newman tiene una comprensión realista y con apertura a lo espiritual ante la idea del progreso humano. Reconoce que existe el progreso en las culturas y civilizaciones pero llega un punto en que acaba cuando surge en ellas el comportamiento de los bárbaros, destruyéndose en la medida en que dominan los intereses egoístas y los instintos primitivos, y otras desde afuera las avasallan a su vez.

¿Comienzo de una segunda primavera de la Iglesia en Gran Bretaña?

Newman vio el comienzo de una segunda primavera de la Iglesia en Gran Bretaña que, a pesar de su corta duración, fue significativa dando grandes hombres como Hilare Belloc, C.S. Lewis, J. R. Tolkien y Christopher Dawson. En 1850, al cabo de varios siglos, nuevos obispos católicos fueron consagrados para Inglaterra. Al restablecer así la jerarquía luego de varios siglos, Newman veía a los santos como heraldos del Evangelio que Dios suscitaba para renovar a su Iglesia, a través de la palabra, el ejemplo y la amistad. Decía: “No soñéis con convertir la opinión pública de Londres; no lo podéis lograr ni tenéis necesidad de ello. Mirad vuestra casa; allí está vuestra labor; lo que debéis hacer y lo que podéis hacer es una y la misma cosa.” Y la evangelización de la sociedad pasa por el sufrimiento y la cruz. “Sí, queridos sacerdotes y hermanos y, si es la bendita voluntad de Dios, no solo santos, no solo Doctores, no solo predicadores, serán nuestros, sino también mártires, quienes consagrarán de nuevo la tierra a Dios. No sabemos lo que está delante de nosotros antes de que ganemos lo que nos toca; estamos inmersos en una grande y gozosa empresa, pero la furia del enemigo está en proporción a la gracia de Dios. (...) Establecer de nuevo la Iglesia en Inglaterra es una obra demasiado grande para realizarla en un rincón. Tenemos motivos para esperar que semejante bendición no se nos dé sin la cruz”. Con esta visión sobrenatural, Newman vio el comienzo de una segunda primavera de la Iglesia en Gran Bretaña que, a pesar de su corta duración, fue significativa dando grandes hombres como Hilare Belloc, C.S. Lewis, J. R. Tolkien y Christopher Dawson. 

Nuestro mundo contemporáneo

 La sociedad actual se enfrenta a una lucha semejante a la de Newman, contra el relativismo moral y el materialismo pagano. Newman nos muestra que cada persona está llamada por Dios para jugar un papel en sus planes, toca a cada uno descubrir cuál es esa invitación específica y responder con fe y confianza. “Dios me ha creado para hacerle un servicio determinado; me ha asignado una tarea para realizar que no ha confiado a otro. Yo tengo mi misión —tal vez no la conozca en esta vida, pero me será contada en la próxima—. De algún modo soy necesario para sus fines, tan necesario en mi lugar como un arcángel en el suyo. Si, de hecho, fallo, él puede levantar a otro así como pudo convertir las piedras en hijos de Abraham. Sin embargo, yo tengo mi parte en esta gran empresa; soy un eslabón en la cadena, un enlace de conexión entre personas. Él no me ha creado en vano”. Si los cristianos respondemos a las llamadas de Dios, también habrá nuevas primaveras en otros países que tiempo atrás recibieron la fe y un despertar a la fe en Cristo en aquellos que aún no han sido evangelizados.

6.   Un estilo de liderazgo

Habiendo sido profesor universitario y fundador de una universidad y de un colegio, Newman sigue hablando hoy de modo especial a los estudiantes y profesores universitarios. Los invita a conocer mejor la fe y a conservar la unidad del saber universitario por medio del estudio de la teología. Sus escritos teológicos dan fundamentos y nuevas luces a teólogos, clérigos y estudiantes de teología. Muchos de los nuevos líderes de la Iglesia se formarán en las universidades. Por tanto, la Iglesia necesita pensar cómo se enseña y transmite la fe a nuevas generaciones tanto en las universidades seculares como en las católicas.

Por su trato con profesionales líderes en la sociedad, Newman subrayaba la importancia que tiene ayudar a los que influyen en las leyes de la educación y en las relaciones entre el Estado y la Iglesia, como parte de la misión de fieles en el mundo. Su experiencia como fundador de un colegio para jóvenes también ofrece lecciones acerca de la educación de la juventud cristiana, concretamente, acerca de la importancia de educar a los jóvenes en el ejercicio de su responsabilidad y libertad, y en el trabajo de conjunto entre los padres de familia y maestros de colegios. La renovación espiritual y moral de la Iglesia pasa por la labor educativa de los colegios católicos.

7.   Labor evangelizadora. Pensamiento docencia y ejemplo en la familia

Se pueden resaltar tres aspectos de su ímpetu evangelizador.  La evangelización exige un trato personal con las personas, el servicio y el ejemplo de vida, y Newman cumplió con esas premisas. Newman fue un pensador y escritor excepcional. Nos muestra la necesidad de aprender a usar bien las palabras para dar a conocer a Cristo. Pero las palabras sin el ejemplo no convencen, no tienen peso - Los que viven de un modo coherente y atractivo acercan a los demás a su ideal. Y eso es lo que Newman procuró hacer y enseñar a otros. Afirmaba: “No soñéis con convertir la opinión pública de Londres; no lo podéis lograr ni tenéis necesidad de ello. Mirad vuestra casa; allí está vuestra labor; lo que debéis hacer y lo que podéis hacer es una y la misma cosa.”

[i] El autor: El P. Juan R. Vélez, sacerdote católico de la Prelatura del Opus Dei, nació en Venezuela y se crió en Colombia, Inglaterra y Estados Unidos. Es doctor en teología dogmática y médico por la Universidad de Navarra. El P. Vélez es también autor de Take Five: Meditations with John Henry Newman – co autor: Mike Aquilina -2010, Passion for Truth: The Life of John Henry Newman , A University Education for the 21st Century: The Opening of the American Mind - 2015 y Holiness in a Secular Age, the Witness of Cardinal Newman – 2017.
[ii] Nota: Esta reseña intenta reflejar con la mayor fidelidad posible el libro del P. Juan Vélez sobre la vida y obras del Cardenal Newman, tratando de incluir la menor cantidad de agregados posibles. En consecuencia, la mayoría de los textos surgen del propio libro, dado que se trata simplemente de presentar el escrito, invitando a proseguir con la lectura del mismo, donde se encuentra el desarrollo completo de lo aquí expresado.
[iii] Cardenal Newman : un santo para el mundo de hoy / Juan R. Vélez.- 1a ed . - Rosario – Argentina - Ediciones Logos Ar, 2019
Este libro usa mucho material de otro libro del P. Vélez, Holiness in a Secular Age, the Witness of Cardinal Newman, publicado por Scepter Publishers en 2017. En este se resumen algunos temas, se omiten otros del libro anterior y se presentan algunos capítulos nuevos.
[iv] Al ser nombrado cardenal, Newman tomó como su lema episcopal las palabras Cor ad cor loquitur (el corazón habla al corazón), tomadas de una carta del obispo san Francisco de Sales. En efecto, para Newman la amistad era una continua conversación de corazón a corazón que tenía por paradigma a Cristo.
[v] “Quia fecisti nos ad te et inquietum est cor nostrum, donec requiescat in te”
[vi] Para san Josemaría en doctrina que sería expuesta luego por el Concilio Vaticano II: “es, en medio de las cosas más materiales de la tierra, donde debemos santificarnos, sirviendo a Dios y a todos los hombres” Josemaría Escrivá, “Amar al mundo apasionadamente” en Conversaciones con Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer, Madrid: Rialp, 1968, n. 113
[vii] Definición de un caballero según el Beato Cardenal Newman, en "La Idea de una Universidad", serie de disertaciones ofrecidas en Irlanda en 1852. "Podría decirse que prácticamente la definición de un caballero es la de aquel que nunca inflige dolor. Esta es una descripción tan exacta como refinada. Un caballero se ocupa principalmente en remover aquellos elementos que obstaculizan la libre acción de quienes que lo rodean. Procura colaborar más que encabezar iniciativas por sí mismo. Si bien la naturaleza nos provee de los medios naturales para el reposo y nos ofrece el calor animal, los beneficios de un caballero pueden equipararse a la comodidad que nos brinda una silla confortable o un buen hogar encendido; ambos mitigan nuestro frío y fatiga. Un verdadero caballero evita cuidadosamente ocasionar un sobresalto en las mentes de aquellos con quienes trata, evita todo enfrentamiento de opiniones, coalición de sentimientos, restricciones, sospechas, tristezas o resentimientos. Su principal preocupación radica en que cada uno se sienta cómodo como en su casa. Sus ojos están puestos en todas sus compañías, es considerado con los tímidos, gentil con los distantes y misericordioso hacia los absurdos. Recuerda a todas las personas con quienes estuvo conversando. Se cuida de hacer acotaciones impetuosas o mencionar temas irritantes. Rara vez destaca como centro en las conversaciones y, sin embargo, jamás resulta tedioso. No le pesan los favores mientras los realiza y parece recibir precisamente aquello que está confiriendo. Nunca habla de sí mismo excepto cuando está obligado y jamás se defiende mediante una simple réplica. No tiene oídos para los chismes ni las calumnias. Es escrupuloso para comprender los motivos de aquellos que interfieren y trata de interpretar todo de la mejor manera posible. Jamás es desconsiderado o mezquino en sus disputas ni tampoco se aprovecha de ventajas injustas.No confunde las personalidades ni tampoco deja de ver la diferencia entre lo que es una observación tajante y un verdadero argumento.Tampoco hace insinuaciones sobre hechos nefastos sobre los que no pueda a hablar francamente. Ejerciendo una prudencia de largo alcance observa la máxima de aquella antigua saga que dice que debemos conducirnos con nuestros enemigos como si un día fueran a ser nuestros amigos. Tiene demasiado sentido común como para sentirse afectado por los insultos, está suficientemente ocupado como para recordar injurias pasadas y es lo suficientemente indolente como para soportar las malicias. Es paciente, contenido y resignado a los principios filosóficos. Soporta el dolor porque sabe que es inevitable, las aflicciones porque son irreparables y a la muerte porque es su destino. Si entra en algún tipo de controversia su intelecto disciplinado lo preserva de cometer una desatinada descortesía propia de las mentes menos educadas. Estas últimas, cual armas romas, cortan y desgarran en vez de realizar cortes limpios, confunden el motivo principal del argumento, gastan sus fuerzas en trivialidades, juzgan mal al adversario y dejan al problema peor de lo que lo encontraron. El caballero puede estar en lo correcto o estar equivocado en su opinión pero tiene demasiada claridad mental como para ser injusto. Así como es de simple es de fuerte, así como es breve es también decisivo. En ningún otro lugar encontraremos mayor candor, consideración e indulgencia. En sus argumentos con sus oponentes no olvida sus propios errores. Él conoce la debilidad de la razón humana así como su fortaleza, su competencia y sus límites. Si el caballero no fuera un creyente aun así tendría una mente lo suficientemente amplia y profunda como para no ridiculizar la religión o actuar en su contra. Es demasiado sabio como para ser dogmático o fanático. Respeta la piedad y la devoción y apoya el bien de aquellas instituciones con las cuales no está de acuerdo considerándolas como elementos venerables, hermosos o útiles. Honra a los ministros de la religión y declina aceptar sus misterios sin por ello agredirlos o denunciarlos. Es amigo de la tolerancia religiosa y esto no es tan solo por su filosofía, que le exige ser respetuoso con todas las formas de fe, sino por su caballerosidad y delicadeza de sentimientos las cuales constituyen el séquito de toda provechosa civilización”.

sábado, 12 de octubre de 2019

Extension de la Procréation Médicalement Assistée (PMA) aux lesbiennes et aux femmes seules


Pas de marchandisation de l’enfant, 
pas d’enfant voulu sans père !

Par Christian Vanneste

Les opposants à l’extension de la Procréation Médicalement Assistée (La PMA ) aux lesbiennes et aux femmes seules manifesteront entre le Sénat et la gare Montparnasse cet après-midi à l’appel d’une vingtaine d’associations regroupées sous le titre « Marchons enfants ». Les mots choisis ont une consonance révolutionnaire, car c’est bien d’une révolution dont il s’agit, celle qui a commencé en douce par la remise en cause du cadre familial traditionnel, de sa stabilité et du statut de ses membres, qui a poursuivi avec la création de nouveaux modes de vie pour les « couples » adaptés aux « orientations sexuelles », et qui a triomphé avec le « mariage » unisexe. Depuis cette prise de pouvoir, les révolutionnaires continuent à dérouler leur programme face à une résistance qui s’est amoindrie, alors que l’enjeu est vital pour notre pays, pour notre civilisation. Il s’agit aujourd’hui au travers du vote d’une loi « bioéthique » d’étendre les moyens que la technique scientifique accorde aux couples qui ont des difficultés accidentelles à procréer à des personnes qui, par nature, essentiellement, ne le peuvent pas, en l’occurrence deux femmes, par exemple.

Le fil rouge de cette révolution dont une majorité de Français semblent ignorer l’importance et les conséquences est constitué par deux idées apparemment aussi incontournables qu’elles sont réellement suicidaires. Inscrites sur le fronton de nos mairies, ce sont ces valeurs qui légitiment les « avancées ». La liberté de vivre sa « sexualité » suivant ses désirs, d’avoir des enfants, en dépit des contraintes naturelles, d’un côté, l’égalité entre les hommes et les femmes, entre les « couples » de femmes et même celle de la femme seule à l’égard du couple, de l’autre côté, justifieraient l’extension de la PMA. On ne manquera pas toutefois de remarquer que les « couples d’hommes » sont eux privés de cette mise à niveau, et qu’il faudrait alors légaliser la Gestation Pour Autrui, c’est-à-dire les mères porteuses en attendant des « outils » plus sophistiqués de fabrication des enfants, afin de « progresser » encore. Le gouvernement a, par tactique, juré ses grands dieux qu’il n’en ferait rien… du moins durant ce mandat. Malheureusement, les plus zélés des membres de sa majorité n’ont pas hésité, le 3 octobre, à voter un amendement (1591) qui prévoit la retranscription automatique, dans l’état civil français, de tout enfant né d’une convention de Gestation Pour Autrui à l’étranger. Il y a fort à parier que l’inégalité entre la France et certains pays, la possibilité pour les plus fortunés d’y recourir, la complicité de quelques magistrats et le soutien de personnalités médiatiques arracheront la GPA, tôt ou tard, même si le pouvoir fait semblant, par habileté, d’y renoncer maintenant.

Quant à la Fraternité, le troisième terme de la devise qui rappelle que la liberté des individus doit s’intégrer à une dimension collective, que le citoyen limite évidemment ses désirs personnels de même qu’il reconnaît une hiérarchie sociale pour le bien commun du groupe, en l’occurrence de la nation, elle est complètement oubliée car la clef de la révolution suicidaire que nous subissons est l’individualisme roi, le narcissisme absolu, la liberté comme émancipation des caprices, et l’égalité poussée jusqu’à l’absurde. Cette idéologie mortifère piétine l’anthropologie rationnelle, les spécificités naturelles et complémentaires des sexes, que les sociétés peuvent certes associer différemment, mais qu’elles ne peuvent nier au risque de se détruire. Ces dimensions anthropologique et collective du débat échappent à la plupart des Français, tant l’idéologie de l’individu-roi a envahi tous les cerveaux, mais même lorsqu’ils en sont prisonniers, beaucoup de Français en perçoivent les contradictions. D’accord, chacun a le droit de vivre sa vie sexuelle, mais l’enfant, quel est son droit ? N’a-t-il pas le droit, sauf accident, d’avoir un père et une mère, d’avoir auprès de lui les deux versants de l’humanité ? Une majorité de Français acceptent l’extension de la PMA selon le désir des individus, mais pour une autre majorité, il est préférable que l’enfant soit élevé par un père et une mère. Le député LREM Touraine dont l’obédience ne fait guère de doute répond péremptoirement : » « Il n’y a pas de droit de l’enfant à avoir un père. » La brutalité de cette affirmation doit soulever une autre inquiétude. Les partisans apparents de la liberté et de l’égalité ne sont-ils pas au contraire leurs pires adversaires ? Ne sont-ils pas en train de privilégier les comportements d’une minorité qui, par son statut social, peut plus que d’autres échapper au besoin de la solidarité familiale, proche et constante ? Ne sont-ils pas en train de favoriser l’émancipation irresponsable des « mâles », adolescents permanents, délivrés des responsabilités familiales ? Ne sont-ils pas en train de construire le cauchemar du « Meilleur des mondes » imaginé par Aldous Huxley ? Un monde totalitaire, matérialiste, scientifiquement inhumain ? Parent 1, parent 2, plutôt que père et mère, comme l’a suggéré une députée LREM du nord, tandis que Mme Buzyn affirmait doctement qu’une femme pouvait assumer la fonction de père. C’est ce ministre qui a défini l’embryon comme un amas de cellules alors qu’il est un projet de vie. Aurore Bergé dont la fatuité ne connaît plus de limite, depuis que son nomadisme politique lui a permis d’atteindre l’Assemblée, se situe déjà dans la société peinte par Huxley. Elle a, toutefois, pour les « procréations charnelles » la tolérance apitoyée des individus de la classe supérieure : « Ni dans ce projet de loi, ni aujourd’hui, ni demain, nous n’empêcherons quelconques parents hétérosexuels de vouloir concevoir un enfant de manière charnelle ». Merci pour eux !

Peut-on nier totalement la nature ? Peut-on vouloir une humanité entièrement construite ? Telle est la question capitale de ce débat. Le christianisme avait réalisé un équilibre harmonieux entre la vie sociale et les pulsions sexuelle ou agressive, en régulant l’une et l’autre, en inhibant en grande partie la seconde. L’islam est beaucoup plus proche de la nature. Plus notre civilisation, plus notre pays s’en éloigneront jusqu’à la nier, plus le désordre s’installera dans les comportements en transformant notre société en une foule solitaire plus ou moins soumise à une technocratie aveugle sur le long terme. Plus c’est une autre révolution qui risque de s’accomplir, par la démographie puis par la violence.

www.ndf.fr

PMA - ¿No hay derecho por parte del niño a tener un padre?


¡Ninguna mercantilización del niño, ningún niño querido sin padre!

Por Christian Vanneste*

Los opositores a la extensión de la Procreación Médica Asistida (PMA) a lesbianas y mujeres solas se manifestarán esta tarde entre el Senado y la estación Montparnasse a la convocatoria de veinte asociaciones agrupadas bajo el título "Niños marchemos". 

Las palabras elegidas tienen una consonancia revolucionaria, porque de lo que se trata es de una revolución, que comenzó lentamente con el cuestionamiento del entorno familiar tradicional, de su estabilidad y del estatus de sus miembros, que continuó con la creación de nuevos estilos de vida para "parejas" adaptadas a las "orientaciones sexuales", y que triunfó con el "matrimonio" unisex. Luego de esta toma del poder, los revolucionarios continúan desplegando su programa frente a una resistencia que ha disminuido, cuando la apuesta es vital para nuestro país, para nuestra civilización. Hoy, se trata a través de la sanción de una ley de "bioética" de extender los medios que la técnica científica brinda a las parejas que tienen dificultades accidentales para procrear a personas que, por naturaleza, esencialmente, no pueden hacerlo, como por ejemplo en el caso de dos mujeres.

El hilo de esta revolución, de la cual la mayoría de los franceses parecen ignorar su importancia y sus consecuencias, está constituido por dos ideas aparentemente inevitables que realmente son suicidas. Escritos en el frontón de nuestros ayuntamientos, son estos valores los que legitiman el "progreso". La libertad de vivir su "sexualidad" de acuerdo con sus deseos, de tener hijos a pesar de las limitaciones naturales; por un lado, la igualdad entre hombres y mujeres, entre "parejas" de mujeres y por otro lado, incluso la de la mujer sola con respecto a la pareja, justificarían la extensión de la PMA. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que las "parejas masculinas" se ven privadas de este nuevo nivel legal, y que sería necesario legalizar la gestación para otros, es decir, las madres sustitutas, esperando "herramientas" de fabricación de niños más sofisticadas, para 'progresar' todavía más. El gobierno, por táctica, ha jurado a sus grandes dioses que no haría nada ... al menos durante este período. Lamentablemente, los más entusiastas de los miembros de su mayoría no dudó, el 3 de octubre, en votar una enmienda (1591) que prevé la retro-transcripción automática, en el estado civil francés, de cualquier niño nacido de una convención de gestación Para otros realizada en el extranjero. Es una apuesta segura que la desigualdad entre Francia y ciertos países, la posibilidad de que los más afortunados de recurrir a ella, la complicidad de algunos magistrados y el apoyo de personalidades mediáticas lograrán arrancar la gestación por terceros (GPA) tarde o temprano, incluso si el el poder simula hábilmente renunciar a ella por ahora.

En cuanto a la fraternidad, el tercer término del lema que recuerda que la libertad de los individuos debe integrarse en una dimensión colectiva, que el ciudadano obviamente limita sus deseos personales y reconoce una jerarquía social para el bien común del grupo, en el caso, la nación, se olvida por completo porque la clave de la revolución suicida que sufrimos es el individualismo rey, el narcisismo absoluto, la libertad como emancipación de los caprichos y la igualdad impulsada hasta el absurdo. Esta ideología mortífera pisotea la antropología racional, las especificidades naturales y complementarias de los sexos, que las sociedades ciertamente pueden asociar de manera diferente pero que no pueden negar, corriendo el riesgo de la autodestrucción. Estas dimensiones antropológica y colectiva del debate escapan a la mayoría de los franceses, tanto la ideología del individuo-rey ha invadido todos los cerebros; pero incluso cuando están prisioneros de ella, muchos franceses perciben las contradicciones. Está bien, todos tienen derecho a vivir su vida sexual, pero ¿cuál es el derecho del niño? ¿No tiene el derecho, excepto en caso accidental, de tener un padre y una madre, de tener cerca de él las dos vertientes de la humanidad? Una mayoría de franceses acepta la extensión de la PMA de acuerdo con el deseo de los individuos, pero para otra mayoría, es preferible que el niño sea criado por un padre y una madre. El diputado LREM Touraine, cuya obediencia no presenta dudas, responde perentoriamente: "No hay derecho por parte del niño a tener un padre". La brutalidad de esta declaración debe plantear otra preocupación. ¿No son por el contrario sus peores adversarios los partidarios aparentes de la libertad y la igualdad,? ¿No están privilegiando el comportamiento de una minoría que, por su estatus social, puede más que otros escapar de la necesidad de solidaridad familiar, cercana y constante? ¿No están promoviendo la emancipación irresponsable de "hombres" adolescentes y permanentes, liberados de las responsabilidades familiares? ¿No están construyendo la pesadilla de "Brave New World" imaginada por Aldous Huxley? ¿Un mundo totalitario, materialista, científicamente inhumano? Padre 1, padre 2, en lugar de padre y madre, como lo sugería un parlamentario de LREM del norte, mientras que la Sra. Buzyn declaraba que una mujer podría asumir el papel de padre. Es este ministro quien definió al embrión como una masa de células mientras que él mismo es un proyecto de vida. Aurore Bergé, cuya fatuidad no conoce límites, y cuyo nomadismo político le permitió llegar a la Asamblea, ya está ubicada en la sociedad pintada por Huxley. Sin embargo, tiene para la "procreación carnal" la tolerancia cargada de piedad de los individuos de clase alta: "Ni en este proyecto de ley, hoy ni mañana, evitaremos que los padres heterosexuales quieran concebir un hijo de modo carnal ". Gracias por ellos!

¿Podemos negar totalmente la naturaleza? ¿Podemos querer una humanidad totalmente fabricada? Esta es la pregunta crucial de este debate. El cristianismo había logrado un equilibrio armonioso entre la vida social y los instintos sexuales o agresivos, regulando uno y otro, los segundos en gran medida por la inhibición. El Islam está mucho más cerca de la naturaleza. Más nuestra civilización, y más nuestro país prosigan alejándose hasta negarla, más el desorden se instalará en los comportamientos, transformando a nuestra sociedad en una multitud solitaria más o menos sometida a una tecnocracia y a largo plazo ciega. Y es otra la revolución que corre el riesgo de llevarse a cabo, primero a través de la demografía, y luego por la violencia.

* Christian Vanneste es un político francés. Miembro de la UMP y RPR, fue elegido dos veces como diputado