viernes, 18 de enero de 2013

Es necesario que la enseñanza religiosa se reclame e imparta, se dignifique y se potencie, se acredite, cada día mas ante los alumnos, padres, profesores, sociedad y se regule mejor




Hay asuntos que parecían comúnmente admitidos. Pero no. Me refiero a la clase de Religión. Cuando el actual Gobierno ha querido justamente señalar un estatuto más adecuado que el que tenía a la enseñanza religiosa en la escuela, en seguida se han alzado voces discrepantes. No pretendo entrar en polémica, porque creo que las cosas están bastante claras. Se trata de un derecho fundamental que tienen los alumnos y padres que libremente lo soliciten. El Estado tiene la obligación de facilitar el ejercicio real de este derecho fundamental, que asiste a padres y alumnos, y a nadie perjudica, ni a nadie se impone.

La enseñanza religiosa es un aspecto fundamental en la formación integral de la persona y un elemento imprescindible en el ejercicio del derecho de libertad religiosa y de conciencia. Es un derecho garantizado por la Constitución. Sin esta garantía la Constitución no habría tenido en cuenta, en efecto, ni la formación plena del alumno ni la libertad religiosa.

Es necesario insistir en que los padres son quienes tienen el derecho de educar a sus hijos conforme a sus propias convicciones y creencias, como reconoce el mandato constitucional. La enseñanza de la religión en la escuela no es un privilegio de la Iglesia Católica en el marco escolar. No es meramente una cuestión de derecho positivo de unos Acuerdos Internacionales entre el Estado Español y la Santa Sede, que, por supuesto, deben cumplirse. Estos Acuerdos no hacen otra cosa que concretar lo que corresponde a padres y alumnos –y a la misma Iglesia que tiene el deber de atender con solvencia y garantía a la solicitud que éstos hacen a la Administración–. Cuando el Estado garantiza la enseñanza de la religión y moral en la escuela cumple sencillamente con su deber; y fallaría en ese mismo deber para con los ciudadanos –y por tanto para con la sociedad– si no propiciase el libre y pleno ejercicio de este derecho o no posibilitase de manera suficiente su adecuado desarrollo.

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Leer aquí: www.religionenlibertad.com

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